J.L.

Aunque exhibe una dura coraza, todos suponen que por dentro es un tierno incorregible.
J.L. es amante del motociclismo y desde niño su única compañía fue su vehículo. Todo lo que sabe lo aprendió de ella, de ahí su forma de comunicarse que sólo los Flequillos Salvajes, sus compañeros de ruta, comprenden.

Bájate la imagen!!!